5 productos fabricados por niños esclavos.

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En el mundo laboran cientos de millones de niños en condiciones de semiesclavitud. Producen de todo… para nuestro «disfrute», «confort» y apariencia. Tu demandas, ellos ofrecen.

5. «Lunes» otra vez… ¡a levantarse!

Explotación infantil

Suena la alarma del móvil y nos levantamos; pero incluso si decidimos prolongar el descanso, es posible que ya hayamos utilizado el primer producto elaborado mediante la esclavitud infantil.

Los electrodos de las baterías de teléfonos móviles y ordenadores están hechos de cobalto. La principal reserva mundial de mineral de cobalto está en la provincia de Katanga, República Popular del Congo, que abastece más del 50 % de la demanda mundial. Las minas africanas son tristemente conocidas por el trabajo infantil. Niños desde los 7 años cargan sacos hasta de 40 kilos durante 12 horas diarias o más.

4. No sé qué ponerme

Manos, pobreza, explotación infantil

La industria textil es quizá la que se vale del trabajo infantil de manera más generalizada.

Miles de niños son obligados a trabajar en el cultivo y cosecha de algodón y en la confección de prendas de vestir en Burkina Faso, Benin, Etiopía, China, India, Tayikistán, Uzbekistán, Vietnam, Tailandia y otros paises. Latinoamérica no está exenta. Hay evidencias del uso de mano de obra infantil boliviana en talleres argentinos.

Los niños son escondidos debajo de los montones de ropa cuando llegan los inspectores. El que es descubierto porque se mueve, es despedido.

3. ¡A maquillarse!

Muchas chicas usan lápiz labial, colorete y sombra de ojos. Los 3 productos llevan mica, un silicato que les confiere su atractivo brillo característico.

Las principales reservas mundiales del mineral están en India y el primer comprador es China. La organización Made in a Free World ha establecido que los infantes indios son explotados en los yacimientos mediante el pago de 4 dólares por una jornada de 12 o más horas.

2. ¡A adornarse!

Es preferible utilizar bisutería. El oro proveniente de la República Democrática del Congo, Burkina Faso, Uganda y otros países africanos, llega al mercado a través de una doble explotación: la de la mina y la de los niños. ¡Ni hablar de los «diamantes de sangre» de Sierra Leona y otros lugares del continente negro!

1. ¡A desayunar!

Es posible que el café que tomamos con el desayuno provenga de granos cosechados en Vietnam, Etiopía, Costa de Marfil o India, 4 naciones conocidas por utilizar ampliamente el trabajo infantil.

Pero si preferimos el té, la cosa es más desalentadora, ya que sus 4 principales productores mundiales son India, China, Sri Lanka y Kenia, países en los que la explotación infantil ha sido verificada.

Tampoco el cacao del chocolate nos pone a salvo.

¡Y ni hablar de los vegetales que van incorporados al desayuno! Solo un ejemplo cercano; en Bolivia, principal exportador mundial de Nuez de Brasil, la semilla se cosecha utilizando intensamente mano de obra infantil.

Es frustrante saber que lo que consumimos, frecuentemente sin poder evitarlo, es posible que provenga de la esclavitud de otro ser humano, especialmente niños. Pero hay algunas cosas que podemos hacer como ciudadanos. Una es presionar para que los empaques de los productos indiquen el origen de sus materias primas. Otra es colaborar con las organizaciones que se dedican a documentar y a denunciar la esclavitud y la explotación infantil.

 

Fuente: www.batanga.com

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